DESARROLLO SOCIAL


1. Introducci�n, diagn�stico y objetivo

Introducci�n

La justicia social ha sido el prop�sito fundamental que ha guiado el esfuerzo y las aspiraciones nacionales a lo largo de nuestra historia. La Constituci�n de 1917 es el resultado de un movimiento de hondas ra�ces sociales que asign� al Estado la responsabilidad de procurar la igualdad de oportunidades y el mejoramiento de las condiciones de vida de la poblaci�n.

Diagn�stico

Transformar los ideales constitucionales en mejores niveles de bienestar ha significado un esfuerzo sostenido de los mexicanos durante m�s de siete d�cadas. En este lapso, con el crecimiento econ�mico ha mejorado el nivel de vida, se ha avanzado notoriamente en el acceso generalizado a los servicios educativos y de salud, a la vivienda y a la dotaci�n de agua potable y electricidad. Sin embargo, existen a�n severas carencias en cada uno de estos servicios, tanto en su cobertura como en su calidad. M�s a�n, los beneficios del crecimiento se han distribuido desigualmente: en 1992, el 20% de la poblaci�n con m�s altos ingresos concentraba el 54% del ingreso nacional, mientras que el 20% m�s pobre recib�a s�lo el 4%. El problema social de atenci�n m�s urgente es el de pobreza extrema que padecen cerca de 14 millones de mexicanos.

Los retos para "moderar la pobreza y la opulencia" y proporcionar igualdad de oportunidades a todos los mexicanos, se incrementan al considerar el desaf�o demogr�fico. Somos ya 90 millones de mexicanos y seguimos teniendo una tasa alta de crecimiento (2.0% anual). La tasa promedio de fecundidad es elevada (m�s de 3 hijos por mujer) y mayor en los sectores pobres y marginados de la poblaci�n (hasta 5.6 hijos por mujer). El aumento demogr�fico de los a�os sesenta y setenta ha hecho que cerca de un mill�n de mexicanos demanden nuevos empleos cada a�o. Debido al aumento de la esperanza de vida, el n�mero de mexicanos de la tercera edad crece significativamente, presionando sobre los servicios de salud y de seguridad social.

Objetivo

Para alcanzar plenamente los prop�sitos de mayor desarrollo social, pol�tico y econ�mico de los mexicanos, se requiere combatir la inequidad que se expresa entre las personas, por la diferencia de oportunidades y de ingreso; entre las regiones, por las ventajas de unas sobre otras en materia de infraestructura y oportunidades econ�micas, y entre los sectores productivos, por los desequilibrios que presenta la econom�a rural respecto a las actividades industriales y de servicios.

La pol�tica de desarrollo social que asume el Gobierno de la Rep�blica para el periodo 1995- 2000 se nutre del pasado, tiene como prop�sito fomentar la igualdad de oportunidades y condiciones que aseguren el ejercicio de los derechos individuales y sociales consagrados en la Constituci�n; elevar los niveles de bienestar y la calidad de vida de los mexicanos en todas las regiones del pa�s, y de manera prioritaria, disminuir la pobreza y la exclusi�n social.

La acci�n p�blica se orientar� a promover la equidad, es decir, a igualar las oportunidades de desarrollo social mediante la ampliaci�n de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de los servicios de educaci�n, salud y vivienda. Elevar� los niveles de bienestar y la calidad de vida de los mexicanos en todo el pa�s, promoviendo el desarrollo equilibrado tanto de la poblaci�n en la ciudad y en el campo, como el de las diferentes regiones. Se privilegiar� la atenci�n a la poblaci�n con mayor desventaja econ�mica y social, especialmente a los m�s pobres.

2. Igualar las oportunidades de desarrollo social

El objetivo de mayor justicia social y equidad requiere de una estrategia que ampl�e la cobertura y mejore la calidad de la educaci�n, la salud, la seguridad social y la vivienda (incluyendo sus servicios complementarios), con el prop�sito de ofrecer a todos los mexicanos las mismas oportunidades de desarrollo social.

Educaci�n

Realizar una cruzada permanente por la educaci�n, sustentada en una alianza nacional en la que converjan los esfuerzos e iniciativas de todos los �rdenes de gobierno y de todos los grupos sociales.

Intensificar el esfuerzo de ense�anza-aprendizaje, mejorando contenidos y m�todos e incrementando el trabajo escolar.

Elevar sustancialmente la eficiencia terminal en primaria y secundaria. A los ni�os con mayores desventajas econ�micas se les ayudar� con becas y desayunos escolares. Al maestro, que es el protagonista del proceso educativo, se le apoyar� con un sistema de superaci�n profesional, y elevando sus condiciones de vida y de trabajo.

Realizar un esfuerzo especial de alfabetizaci�n para adultos, as� como de una educaci�n y una capacitaci�n m�s flexibles y adecuadas a sus necesidades. La flexibilidad le permite al adulto seleccionar las opciones educativas m�s id�neas para una m�s provechosa incorporaci�n y movilidad en el mercado de trabajo.

Dar un impulso sin precedentes a la capacitaci�n para el trabajo, conforme a los lineamientos enunciados en el cap�tulo de crecimiento econ�mico, a fin de fomentar la productividad y las oportunidades para tener acceso a actividades m�s calificadas y con mejores ingresos.

Fomentar la eficiencia y fortalecer la pertinencia de los estudios, especialidades y opciones en educaci�n tecnol�gica, adem�s de prestarle una atenci�n especial al est�mulo de la calidad acad�mica. Se avanzar� en la consolidaci�n de una flexibilidad curricular adecuada que asegure una preparaci�n b�sica s�lida, �til para el aprendizaje y la actualizaci�n posteriores. Se vigorizar� la vinculaci�n de la educaci�n tecnol�gica con los requerimientos del sector productivo y, en especial, de las econom�as regionales.

Impulsar una estrategia para elevar la calidad en la educaci�n superior, la cual entra�a una docencia eficiente, sustantiva y profunda; comprende una formaci�n integral que prepare hombres y mujeres cr�ticos, participativos y responsables; exige planes y programas de estudio pertinentes y orientados a una vida profesional de servicio al conocimiento y a la sociedad, e implica una evaluaci�n objetiva y peri�dica de las labores y el desempe�o institucional.

Ampliar la base cient�fica del pa�s, aumentando el n�mero de proyectos de investigaci�n, mejorando la infraestructura para ello e impulsando la formaci�n mediante becas para estudios de posgrado. Se mantendr�n y fortalecer�n los programas que ya dan buenos resultados, como el del Sistema Nacional de Investigadores.

Apoyar el desarrollo cient�fico y tecnol�gico obteniendo y dirigiendo fondos hacia la investigaci�n de calidad, hacia proyectos de generaci�n y difusi�n de innovaci�n tecnol�gica, y hacia la formaci�n de recursos humanos de alto nivel.

Impulsar, de manera decidida la generaci�n, transferencia y difusi�n de las innovaciones tecnol�gicas. Con objeto de inducir una mayor articulaci�n de los centros de investigaci�n con las necesidades nacionales, se impulsar� la orientaci�n de la ciencia y la tecnolog�a hacia la satisfacci�n de las demandas sociales y se impulsar� una interrelaci�n mayor de los centros de investigaci�n cient�fica y tecnol�gica con el sector productivo y de servicios, especialmente con la peque�a y mediana industria.

Afianzar de modo especial los objetivos que la pol�tica cultural ha asumido hist�ricamente en el pa�s: preservar el patrimonio cultural nacional; estimular y promover la creatividad intelectual y art�stica en sus diferentes modalidades y expresiones; fortalecer la educaci�n art�stica en todos sus niveles, y difundir las diversas manifestaciones de las artes y la cultura para hacerlas accesibles a toda la poblaci�n.

Salud y seguridad social

Reformar el sistema nacional de salud para mejorar la calidad de los servicios y ampliar su cobertura. Se garantizar� un paquete b�sico de servicios a todos los mexicanos, integrando el primer y segundo nivel de atenci�n. Para ello se reorganizar� el gasto y se procurar� aumentar la eficiencia de las instituciones, bajo el marco legal de cada una de ellas. La nutrici�n, vacunaci�n y la salud reproductiva constituir�n el eje del paquete b�sico.

Formular esquemas consistentes de financiamiento, adecuados a la capacidad de selecci�n del usuario y a la responsabilidad administrativa del gobierno, procurando que todos los trabajadores gocen de los beneficios de la seguridad social.

Los servicios de atenci�n a la poblaci�n no asegurada operar�n en forma descentralizada. Ser�n transferidos a los gobiernos estatales los servicios de la Secretar�a de Salud. El programa "Municipio Saludable" alentar� la participaci�n de los ayuntamientos en acciones de potabilizaci�n del agua, letrinizaci�n, alcantarillado, recolecci�n de basura, control de la fauna nociva y manejo adecuado de desechos residuales, entre otros.

Garantizar un nivel �ptimo de preparaci�n de quienes prestan servicios de salud, alentar la vocaci�n de m�dicos y de enfermeras y fortalecer las instituciones de ense�anza para mejorar la calidad de los estudios de esas especialidades, aumentando la posibilidad de que m�dicos y enfermeras mejoren sus condiciones de vida y de trabajo. El desarrollo de los recursos humanos se articular� con la innovaci�n tecnol�gica y la investigaci�n cient�fica.

Revisar profundamente al sistema de seguridad social para hacer de �l un instrumento mejor dotado para cumplir con su cometido original. Se analizar�n y modificar�n los esquemas actuales de financiamiento de la seguridad social, con el prop�sito de asegurar su viabilidad en el mediano plazo y, al mismo tiempo, eliminar las distorsiones que hoy constituyen un l�mite a la contrataci�n de mano de obra, pues la seguridad social se asocia con un alto costo para el contratante.

Vivienda

Orientar el papel del Estado hacia la promoci�n y coordinaci�n de los sectores p�blico, social y privado, para facilitar, reforzar y apoyar las actividades de producci�n, financiamiento, comercializaci�n y titulaci�n de la vivienda. Se revisar� el marco jur�dico vigente con el fin de establecer normas que faciliten avanzar en la satisfacci�n de la demanda de vivienda.

Fomentar las condiciones para que las familias rurales y urbanas disfruten de una vivienda digna. Se fortalecer�n los organismos promotores de vivienda; se avanzar� en la simplificaci�n administrativa; se tomar�n las medidas para garantizar el incremento del suelo apto para vivienda; se intensificar�n los trabajos para crear un mercado secundario de hipotecas que incremente el financiamiento; se impulsar�n los programas de autoconstrucci�n y se promover� la innovaci�n de las t�cnicas y materiales utilizados, para ofrecer mejores resultados en calidad y precio.

3. Promover el desarrollo equilibrado nacional de la poblaci�n, las regiones y las ciudades

Impulsar un desarrollo poblacional, regional y urbano, m�s arm�nico, fundado en el pleno respeto a la soberan�a de los estados y a la autonom�a municipal, es una de las estrategias para avanzar en el mejoramiento de los niveles y la calidad de vida de la poblaci�n. El objetivo �ltimo es el establecimiento de las bases productivas para un desarrollo social sostenido, justo y homog�neo en todo el territorio nacional. Por ello, el dise�o y ejecuci�n de las pol�ticas de poblaci�n y desarrollo regional y urbano se orientar�n a reducir las desigualdades entre las regiones, aumentar los niveles de competitividad, generar m�s empleos, atenuar las presiones demogr�ficas y mejorar la distribuci�n de la poblaci�n.

Poblaci�n y bienestar

Propiciar la reducci�n del crecimiento demogr�fico, buscando mejorar las condiciones de vida de la poblaci�n y sentar las bases para un desarrollo perdurable.

Basar la pol�tica de poblaci�n en prioridades reordenadoras de los asentamientos e inspirarla en el desarrollo sustentable y en el equilibrio de las ciudades y las regiones.

Desarrollar proyectos productivos sustentables en zonas donde la poblaci�n impone fuertes presiones sobre el medio ambiente, as� como reforzar y ampliar los programas que promuevan una m�s equilibrada distribuci�n territorial de la poblaci�n. El fortalecimiento de polos alternativos de crecimiento es una estrategia que debe apoyarse para favorecer un desarrollo regional m�s equilibrado, sin detrimento del ambiente. Para ello, resulta necesario promover acciones que comprendan -en el marco de un nuevo federalismo como base del desarrollo regional- el impulso a las ciudades peque�as e intermedias y la modernizaci�n de las estructuras administrativas locales. Estas acciones deben ayudar a promover y consolidar destinos alternos para los flujos migratorios que se dirigen hacia zonas de concentraci�n demogr�fica.

Desarrollo regional

Fomentar una estrategia de desarrollo regional que asuma los siguientes retos: el primero se refiere a las marcadas desigualdades en las macrorregiones, norte, centro y sur, as� como en las costas del Golfo y el Pac�fico; el segundo, corresponde a las microrregiones que dentro de cada entidad federativa muestran condiciones de desventaja econ�mica y social.

Impulsar acciones espec�ficas para cada regi�n, apoyando las iniciativas de los gobiernos de los estados, de acuerdo con la estrategia de crecimiento econ�mico y de mejoramiento y ampliaci�n de la infraestructura f�sica para el desarrollo. El prop�sito es promover una mayor integraci�n y homogeneidad entre las regiones, acelerando el crecimiento de las de menor crecimiento relativo y manteniendo el dinamismo de las que registren una mayor capacidad de respuesta productiva e �ndices m�s altos de bienestar social.

Otorgar atenci�n prioritaria a las zonas que tienen los mayores rezagos en las entidades federativas.

Desarrollo urbano

Buscar la consolidaci�n del desarrollo urbano ordenado de las ciudades que, desde la perspectiva nacional, constituyen alternativas de inversi�n y de residencia para la poblaci�n. Esto se har� mediante la promoci�n del desarrollo de 100 ciudades medias. A pesar de la persistencia de una fuerte concentraci�n en las cuatro grandes zonas metropolitanas (Cd. de M�xico, Guadalajara, Monterrey y Puebla), existe una tendencia hacia la redistribuci�n m�s homog�nea de la poblaci�n, ya que las zonas metropolitanas han reducido su participaci�n en la poblaci�n urbana nacional del 51.3% en 1980, al 45% en 1990.

Reforma agraria

Impulsar el desarrollo equilibrado de las regiones y el bienestar de los grupos rurales a trav�s de la consolidaci�n de una reforma agraria que ofrezca certeza jur�dica sobre sus tierras a campesinos, ejidatarios y peque�os propietarios, y les brinde al mismo tiempo la oportunidad de incrementar su productividad a trav�s de pol�ticas regionales de apoyo al sector agr�cola. En particular, en esta administraci�n se superar� el rezago agrario y se concluir� la certificaci�n y titulaci�n de ejidos, comunidades y colonias agropecuarias, y se regularizar� la propiedad privada.

Desarrollar, en la etapa actual de la reforma agraria, tres estrategias para incrementar la productividad del campo mexicano e impulsar la superaci�n de la pobreza que afecta severamente al sector rural: a) redefinir con la participaci�n de campesinos y productores rurales las instituciones, pol�ticas y programas de apoyo al campo, a fin de dar paso a programas dirigidos a impulsar la productividad; b) establecer las condiciones necesarias para atraer un flujo significativo y permanente de inversi�n al medio rural, condiciones que est�n plasmadas en la reforma al Art�culo 27 Constitucional; y c) apoyar la organizaci�n rural como centro de la transformaci�n productiva de este sector econ�mico, y como punto de partida para hacer de la igualdad de oportunidades una realidad en las �reas rurales.

4. Privilegiar la atenci�n a la poblaci�n con mayor desventaja econ�mica y social

Proporcionar servicios b�sicos a la poblaci�n y, al mismo tiempo, promover su empleo o su incorporaci�n en actividades que incrementen su productividad e ingresos, para lograr la erradicaci�n de la pobreza y de la exclusi�n social.

Transformar el Programa Nacional de Solidaridad con el prop�sito de que la experiencia acumulada permita la construcci�n de una pol�tica integral y descentralizada que se concentre en los grupos y las regiones con menores oportunidades de desarrollo y una los esfuerzos de la Federaci�n, los estados y los municipios, as� como del gobierno y la sociedad. La nueva pol�tica de combate a la pobreza y la exclusi�n social se dar� con una estrategia renovada de integraci�n social y productiva. La integraci�n social alude al compromiso de crear condiciones para la participaci�n de todos los grupos sociales en los beneficios del desarrollo. La integraci�n productiva es un medio para vincular el esfuerzo para superar los rezagos sociales con la promoci�n del crecimiento econ�mico, condici�n ineludible para romper el c�rculo vicioso de la pobreza y la exclusi�n.

Superaci�n de la pobreza extrema

La pobreza se manifiesta en la incapacidad del individuo para generar de manera permanente ingresos que satisfagan sus necesidades b�sicas. Las familias en condiciones de pobreza extrema est�n inmersas en una situaci�n en que las carencias se refuerzan mutuamente y reducen al m�nimo la capacidad para aprovechar las oportunidades disponibles, por lo cual no pueden beneficiarse, en muchos casos, de las pol�ticas dise�adas para apoyar a la poblaci�n en general. Las pol�ticas aisladas y centralizadas, por su parte, no han sido suficientes para asegurar resultados positivos. Existe un c�rculo vicioso de transmisi�n generacional de la pobreza extrema que impide que los hijos de estas familias tengan posibilidades de mejoramiento econ�mico futuro debido a deficiencias nutricionales, educativas y de salud que padecen. Un aspecto central para romper el c�rculo de la pobreza es la elevaci�n sostenida y permanente de las capacidades productivas y culturales de los grupos sociales que se encuentran en condiciones de pobreza.

Aplicar integral y descentralizadamente acciones, fundamentalmente de educaci�n, salud, alimentaci�n y vivienda, pero tambi�n de promoci�n del empleo y de proyectos productivos, para mejorar las condiciones de vida de los grupos sociales m�s desfavorecidos e impulsar su plena incorporaci�n al desarrollo.

Proporcionar directamente a las familias en condiciones de pobreza extrema, localizadas principalmente en zonas rurales dispersas, a trav�s de una sola instancia coordinadora, el paquete b�sico de nutrici�n y salud.

En el medio urbano pobre se modificar� el esquema de los subsidios al consumo en ma�z, harina, masa y tortilla, para que �stos se canalicen efectivamente a la poblaci�n de menores ingresos, mediante un sistema �nico.

Dar apoyo en materiales, cr�dito, cooperaci�n y asistencia t�cnica para el mejoramiento de la vivienda rural y urbana. El sistema de cr�dito a la palabra se convertir� en uno de los principales m�todos financieros para alentar la autoconstrucci�n y el mejoramiento de vivienda en zonas marginadas.

La integraci�n efectiva de los grupos menos favorecidos requiere, en primer lugar, contar con un nivel m�nimo de infraestructura en caminos, telecomunicaciones y servicios urbanos, como agua potable, drenaje y energ�a el�ctrica. Se aportar� lo necesario para extender la infraestructura productiva y habitacional en las zonas m�s necesitadas.

Realizar un ordenamiento ecol�gico que permita que las actividades productivas se lleven a cabo de acuerdo con las condiciones de conservaci�n y restauraci�n del equilibrio ecol�gico.

Incrementar sustancialmente el n�mero de juzgados, tanto en zonas rurales como urbanas, para acercar sus servicios a la poblaci�n.

Aumentar las capacidades personales de la poblaci�n no es suficiente si no existen oportunidades reales para el trabajo y la producci�n. Los apoyos directos al consumo y a la inversi�n en capital humano se complementar�n con programas de empleo, los cuales har�n que la poblaci�n tenga un ingreso en tanto transforma sus condiciones de vida y de trabajo.

El sistema de cr�dito a la palabra tendr� un papel primordial en la provisi�n de servicios crediticios en las comunidades m�s apartadas. Se fortalecer� la capitalizaci�n y la capacidad de ahorro de las comunidades y grupos sociales.

Desarrollo de los pueblos ind�genas

M�xico se reconoce como un pa�s pluri�tnico y multicultural. Aproximadamente ocho millones de ind�genas padecen pobreza. El Estado ha propuesto una pol�tica de incorporaci�n de los pueblos indios al desarrollo pol�tico y econ�mico nacionales, y los convoca a participar en el dise�o de esa pol�tica partiendo del respeto irrestricto a sus lenguas y tradiciones.

Integraci�n de la mujer al desarrollo

Es tarea urgente el mejoramiento de la condici�n cultural, social y econ�mica de la mujer. El prop�sito del Plan es promover un conjunto de programas y acciones integrales para asegurarles un trato justo, garantizando la igualdad de oportunidades de educaci�n, capacitaci�n y empleo.

Atenci�n a grupos vulnerables

Uno de los sectores m�s vulnerable es el de los trabajadores migrantes. Se continuar� fomentando su organizaci�n y se contribuir� al mejoramiento de las condiciones de su bienestar b�sico, de acuerdo con las caracter�sticas de las zonas donde habitan.

Se promover� una nueva cultura de consideraci�n a las personas con discapacidades que multiplique sus opciones productivas, culturales, laborales y deportivas.

El Estado contempla como uno de sus objetivos asegurar a los ciudadanos de la tercera edad condiciones de acceso a los servicios de salud, a una vivienda adecuada y a una vida digna.

5. Impulsar una pol�tica integral y descentralizada de desarrollo social

Integraci�n de las pol�ticas de desarrollo social

Se trata de que la pol�tica social sea integral y no una suma desarticulada de esfuerzos. Se persigue que todas las acciones p�blicas se orienten en un s�lo sentido y, de este modo, contribuyan a atenuar m�s eficientemente los efectos de la crisis, a combatir mejor las causas estructurales de la pobreza y a promover con mayor eficacia el desarrollo equitativo.

Descentralizaci�n

El Gobierno de la Rep�blica, conforme a los prop�sitos del federalismo, transferir� mayores recursos y responsabilidades a los gobiernos de los estados. La descentralizaci�n se acompa�ar� de un proceso de desconcentraci�n, as� como por el fortalecimiento de los instrumentos de coordinaci�n entre los tres niveles de gobierno.

Corresponsabilidad de la sociedad y el Estado

Impulsar el desarrollo social y superar la pobreza extrema requiere que la pol�tica social impulse sin vacilaciones la participaci�n social y ciudadana. La exigencia de corresponsabilidad deriva de un sentido de justicia que reclama que todos los ciudadanos ejerzan, a la vez, sus derechos y cumplan con sus obligaciones. La participaci�n social y ciudadana se inscribe en la conformaci�n de una cultura al servicio de la justicia, la libertad y la democracia, en la que todos: gobierno, actores sociales, grupos productivos, antepongan a cualquier inter�s el prop�sito com�n de contribuir a la integraci�n social y productiva de los mexicanos.

Se arraigar�n y har�n m�s eficaces las funciones de contralor�a social.

La profundidad y la complejidad de los retos actuales demandan una nueva alianza del gobierno con los grupos sociales y todos los ciudadanos con voluntad de participar. La nueva pol�tica de desarrollo social ser� una pol�tica de Estado que combine ideolog�as y articule los esfuerzos de todos los grupos.


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